Contracción y relajación muscular

El aparato locomotor es, como sabes, la base del movimiento. Está formado por los huesos, los músculos y las articulaciones.

Los músculos de fibra estriada que, como hemos explicado, son los que forman parte del aparato locomotor tienen una misión muy concreta: hacer posible el movimiento de las distintas partes del esqueleto. Para ello, los músculos están unidos por los tendones a los huesos y éstos, separados entre sí por las articulaciones.

El movimiento se produce por la contracción y la relajación del músculo.

La contracción muscular. Cuando por una orden del cerebro, las fibras formadas por células de actina se superponen sobre las de miosina, el músculo se contrae; se reduce entonces su longitud y aumenta su grosor.

Como el músculo está unido al hueso por el tendón, cuando el músculo se encoge, el tendón se estira y arrastra el hueso. Se produce así el movimiento de una parte del cuerpo.


La relajación muscular. La relajación muscular se produce cuando las fibras de actina recobran su posición.

Los músculos estriados no están, sin embargo, nunca totalmente relajados. Mantienen una contracción permanente, muy ligera, llamada tono muscular.

Músculos voluntarios y músculos involuntarios

Los músculos voluntarios son aquellos que podemos mover voluntariamente. Son músculos de fibra estriada y, si exceptuamos algunos pequeños músculos, como los orbiculares de los ojos y la boca, todos los músculos voluntarios forman parte del aparato locomotor.


El trabajo de los músculos del aparato locomotor consiste en aproximar y separar dos partes del cuerpo, a través de la contracción y de la relajación del músculo. Ello da origen al movimiento.

Como sabes, el músculo está formado por miles de fibras musculares, que contienen millares de miofibrillas, formadas por dos proteínas: actina y miosina.

Cuando llega una orden del cerebro, a través de los nervios, la actina, que es la célula del movimiento, se superpone sobre la miosina.

Al cruzarse los dos tipos de célula, se reduce la longitud del músculo y este se contrae. Así es como puedes doblar un brazo o una pierna.

Por otro lado, los músculos involuntarios no dependen de nuestra voluntad. En nuestro cuerpo hay muchos músculos involuntarios, que no están bajo nuestro control. Realizan funciones "automáticas", que son fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo.

Forman parte de muchos conductos del cuerpo, como las venas, las arterias, el esófago o la faringe, y de las "paredes" de varios órganos, como el estómago.

Los músculos involuntarios son casi todos de fibra lisa, pero algunos como el corazón o los músculos de la faringe, son de fibra estriada.


¿Cómo está construido el músculo?

Tal vez estés preguntándote de qué están hechos los músculos, que intervienen en tantas funciones distintas de nuestro cuerpo.

Al igual que otras partes del cuerpo, como los huesos y los nervios, el músculo está formado por un tejido construido por células.

Si comparamos el cuerpo humano con una casa, los tejidos serían las paredes de la casa y las células, los ladrillos que se utilizan para levantar las paredes. Los "albañiles" que fabrican y colocan los ladrillos, es decir, las células musculares, son dos proteínas llamadas actina y miosina.

El tejido muscular se diferencia de otros tejidos como el tejido óseo en que tiene una forma muy alargada, que se denomina fibra.

Cada fibra muscular está envuelta en una especie de membrana muy delgada. El conjunto formado por la fibra y la membrana se llama paquete muscular primario. Varios paquetes musculares envueltos en otra membrana delgada forman un paquete muscular secundario.

Un músculo voluminoso puede estar formado por un tercer y por un cuarto paquete muscular.

Rodeando los paquetes musculares, existe una membrana de tejido conjuntivo, es decir, resistente, llamada perimisio.

En los músculos de fibra estirada, que como te explicaré en próximos artículos son los que forman el aparato locomotor, el perimisio termina en un tejido de color blanco, llamado tendón. Los tendones unen el músculo al hueso.