Los extremos de los huesos que forman las principales articulaciones tienen formas diferentes. Debido a ello, los huesos se articulan unos con otros de varias maneras y tienen distintas posibilidades de movimiento. Según los movimientos que nos permiten realizar, las principales articulaciones son: fijas, semimóviles y móviles.
Las articulaciones fijas se llaman sinartrosis. La forma en que están unidos los huesos del cráneo es el ejemplo más claro de articulación fija o sinartrosis.
Las uniones entre los huesos del cráneo, es decir, las articulaciones, son también muy parecidas a las líneas de separación entre las piezas de un puzzle. Son líneas quebradas y en zigzag, llamadas suturas.
Esta forma da más resistencia a las articulaciones del cráneo, haciendo que los huesos estén fuertemente unidos. De este modo, proporcionan una sólida protección al cerebro.
En el feto y en el recién nacido, las articulaciones entre los huesos del cráneo se encuentran separadas. Esta separación entre las articulaciones se denomina fontanela.
Gracias a las fontanelas, el cráneo del feto es blando y no suele sufrir lesiones en el momento del parto.
Poco después del nacimiento, las fontanelas comienzan a cerrarse y las articulaciones entre los huesos del cráneo empiezan a soldarse.
Algunos huesos de la cara también están unidos por articulaciones fijas, pero no forman una línea en zigzag o sutura com las articulaciones del cráneo.