Las articulaciones principales del esqueleto

Como ya he explicado en artículos anteriores, la funcion de las articulaciones es la de facilitar el movimiento; por ello, en nuestro esqueleto hay numerosas articulaciones móviles.

Pero la función de otras articulaciones es más de unión de algunas partes del esqueleto y tienen poca movilidad.

En la cadera, se articulan el fémur, el hueso más largo y resistente del cuerpo, con cada uno de los huesos coxales que forman la pelvis. Es una articulación con gran movilidad y muy resistente. Por ello, la cápsula articular que recubre la articulación de la cadera es la más sólida del cuerpo.


En la muñeca, hay varias articulaciones entre numerosos huesos pequeños y planos, que se mantienen unidos por fuertes ligamentos.

Los músculos y los huesos del tobillo y del pie han de ser resistentes para sostener todo el peso del cuerpo. La misión de las articulaciones es unir los huesos y permitir los movimientos del tobillo y del pie. En ello desempeñan una función fundamental los ligamentos, que deben mantener además la forma arqueada de la planta del pie.

Además de las que acabo de mencionar, en nuestro esqueleto hay otras articulaciones, que cumplen importantes funciones en el movimiento. En los próximos artículos te describiré las principales:
  • El hombro.
  • El codo.
  • La rodilla.

Las articulaciones móviles o diartrosis

En las articulaciones móviles, los huesos se mueven mucho más que en las articulaciones semimóviles que comenté en la entrada anterior.

Las articulaciones que permiten que los huesos tengan más movilidad se llaman diartrosis, y son el origen de la myor parte de movimientos que podemos realizar.

En estas articulaciones los extremos de los huesos están recubiertos por cartílago. Cuando movemos alguna articulación móvil - el hombro, el codo, la rodilla, etc. -, el cartílago amortigua el roce entre los huesos.

En las articulaciones móviles, los extremos de los huesos tienen formas diferentes y se articulan de distintas maneras. Éstas son las principales clases de articulaciones móviles:

  • Articulación de superficies esféricas. El extremo de uno de los huesos es redondeado y entra en una cavidad situada en el extremo del otro hueso, como la articulacion entre el homóplato y el húmero.
  • Articulación condilea. Uno de los huesos es alargado y se ajusta perfectamente en una cadidad del otro hueso, llamada glenoidea; es condilea la articulación entre el hueso temporal y el maxilar inferior.
  • Articulación en silla de montar. El extremo de uno de los huesos tiene la forma de una silla de montar, sobre el que el otro hueso monta como un jinete: articulación entre el trapecio y el metacarpio en el pulgar.
  • Articulación troclear. Tiene una forma parecida a una polea; es troclear la articulación existente entre el húmero y el cúbito en el codo.
  • Articulación trocoide. Parecido a un cilindro que da vueltas sobre un eje, como la articulación entre el radio y el cúbito.
  • Articulación artrodia. Es una articulación entre huesos planos, como los huesos de la muñeca.

Las articulaciones, las especialistas del movimiento

En los músculos se almacena la fuerza necesaria para que nuestro cuerpo realice numerosos movimientos. Pero la capacidad del músculos para transformar la fuerza en movimiento depende de la forma y disposición de los huesos y de los movimientos que nuestro esqueleto puede realizar.

El número y la amplitud de estos movimientos corresponde a las articulaciones.

Las articulaciones son una parte del aparato locomotor, junto con los huesos y los músculos. Partes distintas de nuestro esqueleto están articuladas, es decir, se mueven unas sobre otras. Este movimiento es posible porque en las articulaciones los huesos se deslizan entre sí para llevar a cabo el movimiento iniciado por el músculo.

Muy pocos de los movimientos que realiza nuestro cuerpo son sencillos. Para que un atleta flexione y extienda las piernas para saltar vallas, varios músculos del muslo - los cuádriceps y el bíceps femoral - deben relajarse y contraerse al mismo tiempo para que el fémur y la tibia se articulen en la rodilla.

En nuestro cuerpo, hay más de doscientas articulaciones. Unas se encargan del movimiento de distintas partes del esqueleto, mientras que otras tienen poco movimiento y su función es sostener y mantener unidas otras partes del esqueleto.


Algunas articulaciones que tienen mucha movilidad, como el hombro, aumentan los movimientos de otras articulaciones con menos movilidad, como el codo.

Haz una prueba. Mueve el codo sin mover el hombro y comprobarás que puedes extender y flexionar el antebrazo y girarlo. Mueve ahora el hombro y el codo juntos, y verás que puedes realizar una gran cantidad y amplitud de movimientos.

Algunas articulaciones tienen pues movimientos limitados, pero cuando trabajan en equipo con otras, pueden realizar más movimientos.

La movilidad de las vérteberas, por ejemplo, es limitada; pero trabajando todas juntas, nos permiten encorvar y arquear la espalda y moverla lateralmente. La flexibilidad de la columna vertebral se debe, por lo tanto, a la acción de un conjunto de articulaciones.

En la muñeca, hay también varias articulaciones. El trabajo conjunto de estas articulaciones nos permite flexionar y girar la mano.

Las principales articulaciones "especializadas" en el movimiento se enuentran situadas en el hombro, el codo, la muñeca, la cadera, la rodilla y el tobillo.

Las articulaciones cuya función es unir partes importantes del equeleto están entre las vértebras y en la cadera.