La membrana sinovial

En el cartílago hay dos partes: una externa y otra interna. Esta última está formada por la membrana sinovial.

La membrana sinovial es como una bolsa que envuelve la articulación por la parte interior y segrega el líquido sinovial.

Igual que el aceite del motor de un coche lubrifica, es decir, suaviza los rozamientos entre las partes del motor, el líquido sinovial es el "aceite" de nuestras articulaciones: lubrifica los cartílagos que recubren los extremos de los huesos. Así es menor el roce entre los cartílagos de cada hueso y son más fáciles y suaves los movimientos de la articulación.


Como sabes, las células que fabrican el tejido óseo y el tejido muscular se alimentan con los vasos sanguíneos que llegan al hueso y al músculo. En las articulaciones, sin embargo, no existen vasos sanguíneos. El tejido sinovial tiene entonces otra misión: la de alimentar a las células que fabrican los tejidos de las articulaciones.

La fabricación del líquido sinovial es automática: a cada movimiento de la articulación, la membrana sinovial segrega una pequeña cantidad de líquido.

Las partes de las articulaciones

Los huesos de diferentes partes del equeleto se unen entre sí en las articulaciones.

Las articulaciones están preparadas para que la unión entre los huesos se realice de tal forma que, en condiciones normales, el movimiento de distintas partes de nuestro cuerpo se efectúe sin esfuerzo.

Para ello, en cada articulación hay diferentes elementos, cuyas funciones son asegurar y facilitar el movimiento de unas partes del esqueleto y mantener otras partes sólidamente unidas.

En las articulaciones, por lo tanto, no tenemos únicamente huesos. Hay también clases distintas de tejidos que protegen la articulación. Hacen más suave el roce entre los huesos y mantienen éstos firmemente unidos.

Los elementos que se hallan en la mayoria de las articulaciones son:

  • El cartílago.
  • La membrana sinovial.
  • La cápsula articular.
  • Los meniscos.
  • Los ligamentos.