El Esqueleto: ficha resumen

Las funciones del esqueleto

El esqueleto es el conjunto de todos los huesos del cuerpo. Las funciones del esqueleto son:

  • Sostener y dar forma al cuerpo.
  • Proteger los órganos internos como el encéfalo y los pulmones.
  • Servir de lugar de anclaje a los músculos. De este modo, cuando los músculos se mueven, tiran de los huesos a los que están unidos y podemos realizar todo tipo de movimientos: correr, saltar, masticar...

Los componentes del esqueleto

El esqueleto está formado por los huesos y los cartílagos.
  • Los huesos están formados por un tejido vivo muy duro que contiene sustancias inorgánicas (sales minerales de calcio y fósforo) a las que se debe la dureza de los huesos. Los huesos tienen diferentes formas y tamaños. hay huesos planos (parietales), grandes (escápula), pequeños (falanges), largos (fémur) y cortos (vértebras).
  • Los cartílagos están formados por un tejido más blando que los huesos, flexible y resistente. Los cartílagos se situan, por ejemplo, en los extremos de los huesos largos, en las costillas y en el esternón. También están formados por cartílagos el pabellón de la oreja y parte de la nariz.
Durante el crecimiento, nuestro esqueleto sufre diversas modificaciones, como el aumento del tamaño de los huesos y la sustitución de algunos cartílagos por tejido óseo.


Las articulaciones

Una articulación es la unión de dos huesos. Hay dos tipos de articulaciones: articulaciones fijas y articulaciones móviles.
  • Las articulaciones fijas no permiten realizar movimientos a los huesos que las forman. Son articulaciones fijas las uniones de los huesos del cráneo.
  • Las articulaciones móviles permiten realizar movimientos a los huesos que las forman. Algunas permiten muchos movimientos, como la articulación del hombro, y otras permiten pocos movimientos, como las articulaciones de las falanges.
Sin articulaciones, nuestro esqueleto sería rígido y no podríamos realizar movimientos.

Fracturas de cráneo, columna vertebral y de las costillas

Las fracturas de cráneo suelen ir acompañadas de pérdida de conocimiento. Pero siempre que una persona reciba un golpe fuerte en la cabeza, aunque no pierda el conocimiento, debe ser trasladada con urgencia a un hospital.

Las fracturas de la columna vertebral pueden dañar la médula espinal y provocar una parálisis. El traslado del herido es por ello muy urgente, pero debe realizarse con mucho cuidado, procurando no moverle la cabeza ni sentarlo.

Las fracturas de costillas pueden muy graves. Por ejemplo, en los accidentes de tráfico, puede correrse el riesgo de que la costilla o las costillas rotas dañen el pulmón. Por ello, es importantísimo ponerse el cinturón de seguridad. Dicho esto, la mayoría de las fracturas de costilla no tienen excesiva gravedad, aunque son dolorosas e impiden respirar a fondo a causa del dolor.

Fracturas en brazos y piernas

Los huesos de los brazos y las piernas pueden fracturarse a consecuencia de un golpe o por una torcedura brusca. Estas lesiones producen un dolor muy intenso. El brazo o la pierna pueden quedar torcidos en relación con otro miembro e incluso, a veces, puede oírse el crujido del hueso roto.

También puede notarse una hinchazón en la piel, producida por un hematoma, que es una acumulación de sangre en la zona de la fractura.

¿Cómo son los primeros auxilios relacionados con las fracturas? Sólo un médico o socorrista están capacitados para atender una fractura. Pero ¿qué debe hacerse entretanto para atender al herido?

Primero, evitar que el herido se mueva; inmovilizar después el brazo o la pierna en la posición en que se encuentran y, por último, hacer un entablillado o un cabestrillo.

El entablillado. Con el entablillado se evita que la fractura se agrave y que el brazo o la pierna se muevan, con lo que disminuye el dolor. La tablilla puede hacerse con un periódico, una revista, una madera, etc. y sujetarse con cuerdas, un pañuelo, un cinturón, etc. Debe tener la longitud suficiente para abarcar el hueso roto y las articulaciones cercanas.

El cabestrillo. En las fracturas del hombro, brazo y codo, se hace un cabestrillo. Puede improvisarse con un pañuelo grande; se sujeta el brazo con el pañuelo doblado y luego se ata el pañuelo al cuello o al hombro del herido.

Clases de fracturas

No todas las fracturas tienen la misma gravedad. De menor a mayor gravedad las fracturas pueden ser:

Fractura incompleta. El hueso no está completamente roto; se halla abierto por uno de los lados, pero en el otro lado existe todavía tejido óseo.

Fractura completa. El hueso está totalmente seccionado.

Fractura cerrada. No se ha producido herida externa, es decir, no hay herida en la piel.

Fractura abierta. El hueso está totalmente roto y además uno de los fragmentos ha rasgado los tejidos cercanos y ha abierto una herida en la piel. Es la fractura más grave, porque se corre el peligro de que produzca una infección.

Más vale prevenir que curar las fracturas

Los huesos se unen unos a otros para formar un sólido esqueleto que protege órganos delicados de nuestro cuerpo y sostiene gran parte del peso corporal. Por eso son resistentes.

Pero el esqueleto ha de ser también flexible para que nuestro cuerpo pueda efectuar una amplia variedad de movimientos. Por ello, el grosor del hueso no llega a ser excesivo.

Los huesos son pues duros y resistentes, pero también son frágiles; y con mucha más frecuencia de la que crees, se pueden romper. La rotura de un hueso se llama fractura.

¿Qué puede hacerse para prevenir las fracturas? Desde luego no sería una norma de prevención de las fracturas aconsejarte que evites correr, saltar, jugar con tus amigos o practicar deportes. Tu esqueleto está preparado para que realices todas esas actividades, sin que, por regla general, haya que temer ninguna fractura.

Sin embargo, tu esqueleto te agradecerá que "colabores" con él y evites, en lo posible, los movimientos bruscos y violentos.

Un ejercicio en apariencia tan simple como, por ejemplo, saltar desde una pequeña altura puede causarte una fractura en las vértebras de la columna, si caes sobre los talones. Ten siempre presente que, al saltar, debes flexionar las piernas y caer sobre la punta de los pies.

¿Sabías que el hueso tiene su propio sistema para reparar las fracturas?

La asistencia médica que recibe una persona que ha sufrido una fractura consiste fundamentalmente en inmovilizar el hueso roto enyesando el miembro fracturado durante un periodo de tiempo más o menos largo.

En la mayoría de las fracturas, son suficientes el yeso y el reposo, porque la verdadera "reparación" de la fractura la lleva a cabo el mismo hueso.

En el lugar del hueso donde se ha producido la fractura, se forma un coágulo de sangre, que posteriormente se regenera con células y vsasos sanguíneos nuevos.

Estos vasos transportan a la zona de la fractura nutrientes y glóbulos blancos. Estimulados por el aporte extra de oxígeno, los osteoblastos, las células "constructoras de hueso", comienzan a producir tejido óseo esponjoso, que finalmente se solidifica y se convierte en hueso, reconstruyendo los fragmentos del hueso fracturado.


Los huesos de las extremidades

Podemos dividir las extremidades en dos grupos: extremidades superiores y extremidades inferiores.

Veamos primero las extremidades superiores. En el brazo, hay sólo un hueso. Es un hueso largo, llamado húmero, que por la parte superior se articula con el omóplato en el hombro y por la parte inferior con el cúbito, uno de los huesos del antebrazo.

La unión del húmero con el cúbito en la articulación del codo permite realizar los movimientos de flexión y extensión del antebrazo.

El otro hueso del antebrazo es el radio. Más corto que el cúbito, estos dos huesos están dispuestos de tal forma que se cruzan uno con otro, haciendo una "x" para permitir el giro de la muñeca.

En la muñeca, la mano y los dedos, tenemos numerosos huesos de pequeño tamaño, que se llaman carpianos, metacarpianos y falanges.


Veamos ahora las extremidades inferiores. El primer hueso de la extremidad inferior es el fémur, el hueso más largo del cuerpo. Está situado en el muslo y es un hueso muy resistente, grueso y robusto, que se articula con la tibia y el peroné, los huesos de la pierna.
En la articulación de la rodilla, entre el muslo y la pierna, se halla la rótula. Es un hueso corto y redondeado, recubierto por potentes músculos que permiten la flexión y la extensión de la pierna.

El hueso de mayor tamaño del pie es el calcáneo, que forma el talón.