El dolor muscular

Seguramente conoces muy bien el agudo dolor que producen las agujetas, y, en más de una ocaión, habrás renegado de ellas, porque convierten casi en un esfuerzo sobrehumano movimientos tan simples como avanzar una pierna para intentar subir una escalera. Pero ¿sabes como se producen las agujetas?

Los alimentos del músculo son la glucosa y el oxígeno aportado por la sangre, cuando existe un buen tono muscular, es decir, cuando el músculo está bien alimentado y bien entrenado, el músculo realiza normalmente su trabajo, incluso aunque se le someta a una actividad física intensa.

Pero cuando un músculo desentrenado se ve sometido a un ejercicio físico excesivo, debe fabricar glucosa por sí mismo para hacer frente a la repentina necesidad de energía. Esta producción de glucosa deja unos residuos que se acumulan en el músculo. Estos residuos, llamados ácido láctico, son los que causan las agujetas.

Por eso tienes agujetas cuando has realizado una intensa actividad física sin haber efectuado antes un entrenamiento regular y progresivo.

La mejor forma de evitar las agujetas es la práctica habitual de ejercicio físico. pero no está de más que bebas un preparado a base de glucosa o que tomes un terrón de azúcar antes de empezar el ejercicio físico.

Por otro lado, te estarás preguntando ¿qué son los calambres? Esos molestos calambres que, en más de una ocasión, habrás sufrido se producen porque un músculo o grupo de músculos se contraen por sí solos, sin que intervenga para nada nuestra voluntad.



Podemos tener calambres en diversas partes del cuerpo, pero los más afectados son los músculos de la pantorrilla, sobre todo cuando realizamos un ejercicio físico intenso y prolongado.

Practicar un deporte cuando hace frío y sudamos a causa del esfuerzo o realizar una actividad muscular excesiva y repentina acaban, con frecuencia, en la aparición de calambres.

Como seguramente sabes muy bien, el calambre es muy doloroso e impide mover el miembro agarrotado.

Generalmente es suficiente con dar un ligero masaje sobre la pierna agarrotada para que se relaje el músculo contraído y desaparezca el calambre.

Evitar una lesión muscular

El ejercicio físico es, por lo tanto, beneficioso para mantener en buena forma los músculos y para lograr un buen estado general de salud.

Pero ¿qué cuidados necesitan tus músculos para que la práctica de ejercicio físico no se convierta en un riesgo?

La primera regla es que en tus comidas haya habitualmente alimentos que contengan glucosa (cereales, patatas, frutas, etc.). Pero esto no significa que debas limitarte a estos alimentos. Para mantener en buena forma tus músculos y para que todo tu organismo funcione correctamente, en tu alimentación debe haber un contenido suficiente de proteínas y vitaminas, es decir, debe ser una alimentación equilibrada.


La segunda regla es que seas consciente de tus posibilidades. Exigirles a tus músculos un esfuerzo superior al que pueden desarrollar, sólo te acarreará calambres, agujetas o lesiones.

Esto no significa que debas resignarte y aceptar que hay esfuerzos que tus músculos no pueden superar. Los músculos de tu cuerpo pueden desarrollar cualquier actividad física que te propongas, pero siempre tras un lento y progresivo entrenamiento, para aumentar el tamaño de las fibras musculares.

Después de practicar ejercicio físico o un deporte, es normal sentir fatiga muscular, que es como se denomina al cansancio de los músculos. El mejor remedio es el reposo y la aplicación de masajes, sobre todo en los muslos y las piernas, para que se active la circulación sanguínea en el músculo.

La nutrición del músculo

Los músculos consumen mucha energía cuando se contraen par que nuestro cuerpo pueda realizar la gran variedad e movimientos de la que es capaz.

Y la energía que gastan deben suplirla con una alimentación suficiente.

Pero ¿cuál es el alimento que necesita el músculo para realizar correctamente su trabajo?

Los músculos obtienen su alimento básico de una sustancia llamada glucosa.

Contiene glucosa el azúcar, los cereales, las patatas y muchas frutas.

Pero los músculos también necesitan otro tipo de alimento: el oxígeno.

El oxígeno llega al músculo a través de la circulación sanguínea y es imprescindible para que el músculo realice su trabajo en condiciones óptimas.

Cuando se realiza ejercicio físico con frecuencia, el corazón bombea sangre más rica en oxígeno a todo el organismo, y también a los músculos.

Esta alimentación correcta del músculo recibe el nombre de metabolismo aeróbico.

Si realizamos habitualmente poco ejercicio físico y, de repente, sometemos a los músculos a una actividad muy intensa, éstos se ven forzados a optener por sí mismos la glucosa que necesitan.

Pero los músculos deben llevar a cabo la producción de glucosa, su alimento básico, sin contar con el oxígeno suficiente.

Esta alimentación incorrecta del músculo se denomina metabolismo anaeróbico.